Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida
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Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.
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Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida
Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo.
Sed de ti me acosa en las noches hambrientas. Trémula mano roja que hasta su vida se alza. Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de ti me acosa en las noches hambrientas. Trémula mano roja que hasta su vida se alza. Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía. Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas...... Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla. Cómo poder no amarte si he de amarte por eso. Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo. Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos. Sed de ti, guirnalda atroz y dulce. Sed de ti que en las noches me muerde como un perro. Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos. La boca tiene sed, para qué están tus besos. El alma está incendiada de estas brasas que te aman. El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo. De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed. Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.
De nadie seré, solo de ti. Hasta que mis huesos se vuelvan ceniza, y mi corazón deje de latir.
Amor no correspondido, dolor todos los días, gota de lluvia en el tejado, nada más triste que eso.
A mi padre A Dios doy gracias por ser mi padre. Por tus reproches y consejos.
A mi padre A Dios doy gracias por ser mi padre. Por tus reproches y consejos. Por el bien que me enseñaste y de mi ser siempre cuidaste. Por ser padre bondadoso, lleno de paz y sabiduría. Porque amas la verdad. Justicia y rectitud en demasía. Por ser mi padre amado y enseñarme la caridad. Sentimientos nobles te cubren. No conoces la maldad. Caballero noble y parco, me enseñaste a luchar. Aspirando siempre a lo más alto y a mis sueños no renunciar. Por aborrecer todo lo malo. Por tus celestiales valores. Por guiarme de la mano en senderos llenos de flores.
Si nada nos salva de la muerte, que al menos el amor nos salve de la vida.
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga como la ola. He dicho que cantabas en el viento como los pinos y como los mástiles. Como ellos eres alta y taciturna. Y entristeces de pronto, como un viaje. Acogedora como un viejo camino. Te pueblan ecos y voces nostálgicas. Yo desperté y a veces emigran y huyen pájaros que dormían en tu alma.
Todos los días juegas con la luz del Universo.
Y si no das más, tan sólo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás.
Las veras se cruzan y se atan con alegría Se unta de amor el papel y en un empujón de brisa
Las veras se cruzan y se atan con alegría Se unta de amor el papel y en un empujón de brisa se juega con el cometa un montón. La brisa hace cantar en mágico vuelo la melodía del movimiento y de la ilusión, en la sonrisa del niño y en la alegría. La expresión sosegada de su rostro va junto a las cabriolas que alzan en el vaivén. Los niños ríen, corren disfrutan con el cordel, arrastrando en su corretear el hilo lleno de esperanza, lanzando al éter el color. Allí están jugando con la brisa y la cometa, dando vueltas y cabriolas, va subiendo y bajando, danzando en el aire. El niño está con sus ojos llenos de emoción, observa el vaivén, el colorido. La cometa vuela, gira, danza y canta, sube, desciende, cae como un avión en picada, y él con un envión, logra parar su caída y lo eleva y otra nueva sonrisa ilumina su rostro. Con habilidad el niño mueve el hilo en su mano y las formas surcan el cielo, oscilando entre las nubes, en lo alto, llenando de ilusión las mentes, llevando en su vuelo la esperanza y el sueño.
¿Dónde termina el arco iris, en tu alma o en el horizonte?
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio,
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. Te amo y no te amo como si tuviera en mis manos las llaves de la dicha y un incierto destino desdichado. Mi amor tiene dos vidas para amarte. Por eso te amo cuando no te amo y por eso te amo cuando te amo.
Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿O serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?
Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo, porque, no sé decírtelo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones
No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo, porque, no sé decírtelo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido. Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: no te vayas por un minuto, bienamada, porque en ese minuto te habrás ido tan lejos que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás o si me dejarás muriendo.
Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, invisible en tu sueño, seriamente nocturna, mientras yo desenredo mis preocupaciones
Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, invisible en tu sueño, seriamente nocturna, mientras yo desenredo mis preocupaciones como si fueran redes confundidas. Ausente, por los sueños tu corazón navega, pero tu cuerpo así abandonado respira buscándome sin verme, completando mi sueño como una planta que se duplica en la sombra. Erguida, serás otra que vivirá mañana, pero de las fronteras perdidas en la noche, de este ser y no ser en que nos encontramos algo queda acercándonos en la luz de la vida como si el sello de la sombra señalara con fuego sus secretas criaturas.
He de llamar aquí como si aquí estuvieran. Hermanos: sabed que nuestra lucha continuará en la tierra.
He de llamar aquí como si aquí estuvieran. Hermanos: sabed que nuestra lucha continuará en la tierra. Continuará en la fábrica, en el campo, en la calle, en la salitrera. En el cráter del cobre verde y rojo, en el carbón y su terrible cueva. Estará nuestra lucha en todas partes, y en nuestro corazón, estas banderas que presenciaron vuestra muerte, que se empaparon en la sangre vuestra, se multiplicarán como las hojas de la infinita primavera.
La felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Amor, hagamos cuentas. A mi edad no es posible
Amor, hagamos cuentas. A mi edad no es posible engañar o engañarnos. Fui ladrón de caminos, tal vez, no me arrepiento. Un minuto profundo, una magnolia rota por mis dientes y la luz de la luna celestina. Muy bien, pero, el balance? La soledad mantuvo su red entretejida de fríos jazmineros y entonces la que llegó a mis brazos fue la reina rosada de las islas. Amor, con una gota, aunque caiga durante toda y toda la nocturna primavera no se forma el océano y me quedé desnudo, solitario, esperando. Pero, he aquí que aquella que pasó por mis brazos como una ola aquella que sólo fue un sabor de fruta vespertina, de pronto parpadeó como estrella, ardió como paloma y la encontré en mi piel desenlazándose como la cabellera de una hoguera. Amor, desde aquel día todo fue más sencillo. Obedecí las órdenes que mi olvidado corazón me daba y apreté su cintura y reclamé su boca con todo el poderío de mis besos, como un rey que arrebata con un ejército desesperado una pequeña torre donde crece la azucena salvaje de su infancia. Por eso, Amor, yo creo que enmarañado y duro puede ser tu camino, pero que vuelves de tu cacería y cuando enciendes otra vez el fuego, como el pan en la mesa, así, con sencillez, debe estar lo que amamos. Amor, eso me diste. Cuando por vez primera ella llegó a mis brazos pasó como las aguas en una despeñada primavera. Hoy la recojo. Son angostas mis manos pequeñas las cuencas de mis ojos para que ellas reciban su tesoro, la cascada de interminable luz, el hilo de oro, el pan de su fragancia que son sencillamente, Amor, mi vida.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Si no escalas la montaña, jamás podrás disfrutar el paisaje.
La tortuga que anduvo tanto tiempo
La tortuga que anduvo tanto tiempo y tanto vio con sus antiguos ojos, la tortuga que comió aceitunas del más profundo mar, la tortuga que nadó siete siglos y conoció siete mil primaveras, la tortuga blindada contra el calor y el frío, contra los rayos y las olas, la tortuga amarilla y plateada, con severos lunares ambarinos y pies de rapiña, la tortuga se quedó aquí durmiendo, y no lo sabe. De tan vieja se fue poniendo dura, dejó de amar las olas y fue rígida como una plancha de planchar. Cerró los ojos que tanto mar, cielo, tiempo y tierra desafiaron, y se durmió entre las otras piedras.
Oda a la tristeza Ver también Poemas de desamor para expresar tus sentimientos
Oda a la tristeza Ver también Poemas de desamor para expresar tus sentimientos 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 24 poemas para el Día de la Madre llenos de amor y gratitud Tristeza, escarabajo de siete patas rotas, huevo de telaraña, rata descalabrada, esqueleto de perra: Aquí no entras. No pasa. Ándate. Vuelve al sur con tu paraguas, vuelve al norte con tus dientes de culebra. Aquí vive un poeta. La tristeza no puede entrar por estas puertas. Por las ventanas entra el aire del mundo, las rojas rosas nuevas, las banderas bordadas del pueblo y sus victoria. No puedes. Aquí no entras. Sacude tus alas de murciélago, yo pisaré las plumas que caen de tu mano, yo barreré los trozos de tu cadáver hacia las cuatro puntas del viento, yo te torceré el cuello, te coseré los ojos, cortaré tu mortaja y enterraré, tristeza, tus huesos roedores bajo la primavera de un manzano. Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: quiero la luz y el trigo de tus manos amadas pasar una vez más sobre mí su frescura: sentir la suavidad que cambió mi destino. Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero, quiero que tus oídos sigan oyendo el viento, que huelas el aroma del mar que amamos juntos y que sigas pisando la arena que pisamos. Quiero que lo que amo siga vivo y a ti te amé y canté sobre todas las cosas, por eso sigue tú floreciendo, florida, para que alcances todo lo que mi amor te ordena, para que se pasee mi sombra por tu pelo, para que así conozcan la razón de mi canto.
Soneto XVII No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego:
Soneto XVII No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma.