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Frase de Pablo Neruda

Las veras se cruzan y se atan con alegría Se unta de amor el papel y en un empujón de brisa se juega con el cometa un montón. La brisa hace cantar en mágico vuelo la melodía del movimiento y de la ilusión, en la sonrisa del niño y en la alegría. La expresión sosegada de su rostro va junto a las cabriolas que alzan en el vaivén. Los niños ríen, corren disfrutan con el cordel, arrastrando en su corretear el hilo lleno de esperanza, lanzando al éter el color. Allí están jugando con la brisa y la cometa, dando vueltas y cabriolas, va subiendo y bajando, danzando en el aire. El niño está con sus ojos llenos de emoción, observa el vaivén, el colorido. La cometa vuela, gira, danza y canta, sube, desciende, cae como un avión en picada, y él con un envión, logra parar su caída y lo eleva y otra nueva sonrisa ilumina su rostro. Con habilidad el niño mueve el hilo en su mano y las formas surcan el cielo, oscilando entre las nubes, en lo alto, llenando de ilusión las mentes, llevando en su vuelo la esperanza y el sueño.

Pablo Neruda

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Oda a unas flores amarillas (fragmento) Polvo somos, seremos. Ni aire, ni fuego, ni agua sino tierra, solo tierra seremos y tal vez unas flores amarillas.

Yo que crecí dentro de un árbol tendría mucho que decir, pero aprendí tanto silencio
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Yo que crecí dentro de un árbol tendría mucho que decir, pero aprendí tanto silencio que tengo mucho que callar y eso se conoce creciendo sin otro goce que crecer, sin más pasión que la substancia, sin más acción que la inocencia, y por dentro el tiempo dorado hasta que la altura lo llama para convertirlo en naranja.