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Frase de Gabriela Mistral

Palabras serenas 24 poemas de Pablo Neruda imprescindibles en la literatura universal Leer más Ya en la mitad de mis días espigo esta verdad con frescura de flor: la vida es oro y dulzura de trigo, es breve el odio e inmenso el amor. Mudemos ya por el verso sonriente aquel listado de sangre con hiel. Abren violetas divinas, y el viento desprende al valle un aliento de miel. Ahora no sólo comprendo al que reza; ahora comprendo al que rompe a cantar. La sed es larga, la cuesta es aviesa; pero en un lirio se enreda el mirar. Grávidos van nuestros ojos de llanto y un arroyuelo nos hace sonreír; por una alondra que erige su canto nos olvidamos que es duro morir. No hay nada ya que mis carnes taladre. Con el amor acabóse el hervir. Aún me apacienta el mirar de mi madre. ¡Siento que Dios me va haciendo dormir!

Gabriela Mistral

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Ausencia Ver también 31 poemas tristes que tocan el alma y el corazón 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 32 poemas famosos e imprescindibles de la literatura en español Se va de ti mi cuerpo gota a gota. Se va mi cara en un óleo sordo; se van mis manos en azogue suelto; se van mis pies en dos tiempos de polvo. ¡Se te va todo, se nos va todo! Se va mi voz, que te hacía campana cerrada a cuanto no somos nosotros. Se van mis gestos que se devanaban, en lanzaderas, debajo tus ojos. Y se te va la mirada que entrega, cuando te mira, el enebro y el olmo. Me voy de ti con tus mismos alientos: como humedad de tu cuerpo evaporo. Me voy de ti con vigilia y con sueño, y en tu recuerdo más fiel ya me borro. Y en tu memoria me vuelvo como esos que no nacieron ni en llanos ni en sotos. Sangre sería y me fuese en las palmas de tu labor, y en tu boca de mosto. Tu entraña fuese, y sería quemada en marchas tuyas que nunca más oigo, ¡y en tu pasión que retumba en la noche como demencia de mares solos! ¡Se nos va todo, se nos va todo!

Verano, verano rey, del abrazo incandescente, sé para los segadores
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Verano, verano rey, del abrazo incandescente, sé para los segadores ¡dueño de hornos ! Más clemente. Abajados y doblados sobre sus pobres espigas, ya desfallecen. ¡Tú manda un viento de alas amigas ! Verano, la tierra abrasa : llama tu sol allá arriba ; llama tu granada abierta ; y el segador, llama viva. Las vidas están cansadas del producir abundoso y el río corre en huida de tu castigo ardoroso. Mayoral rojo, verano, el de los hornos ardientes, no te sorbas la frescura de las frutas y las fuentes... ¡Caporal! echa un pañuelo de nube y nube tendidas, sobre la vendimiadora, de cara y manos ardidas!