Frase de Pablo Neruda
Amigo, llévate lo que tú quieras, penetra tu mirada en los rincones, y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera, con sus blancas avenidas y sus canciones. II Amigo, con la tarde haz que se vaya este inútil y viejo deseo de vencer. Bebe en mi cántaro si tienes sed. Amigo, con la tarde haz que se vaya este deseo mío de que todo rosal me pertenezca. Amigo, si tienes hambre, come de mi pan. III Todo, amigo, lo he hecho para ti. Todo esto que sin mirar verás en mi estancia desnuda: todo esto que se eleva por los muros derechos —como mi corazón— siempre buscando altura. Te sonríes, amigo. ¡Qué importa! Nadie sabe entregar en las manos lo que se esconde adentro, pero yo te doy mi alma, ánfora de mieles suaves, y todo te doy… Menos aquel recuerdo… … Que en mi heredad vacía aquel amor perdido es una rosa blanca que se abre en silencio…
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