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Frase de Mario Benedetti

La madre ahora Doce años atrás cuando tuve que irme dejé a mi madre junto a su ventana mirando la avenida ahora la recobro solo con un bastón de diferencia en doce años transcurrieron ante su ventanal algunas cosas desfiles y redadas fugas estudiantiles muchedumbres puños rabiosos y gases de lágrimas provocaciones tiros lejos festejos oficiales banderas clandestinas vivas recuperados después de doce años mi madre sigue en su ventana mirando la avenida o acaso no la mira solo repasa sus adentros no sé si de reojo o de hito en hito sin pestañear siquiera páginas sepias de obsesiones con un padrastro que le hacía enderezar clavos y clavos o con mi abuela la francesa que destilaba sortilegios o con su hermano insociable que nunca quiso trabajar tantos rodeos me imagino cuando fue jefa en una tienda cuando hizo ropa para niños y unos conejos de colores que todo el mundo le elogiaba mi hermano enfermo o yo con tifus mi padre bueno y derrotado por tres o cuatro embustes pero sonriente y luminoso cuando la fuente era de ñoquis ella repasa sus adentros ochenta y siete años de grises sigue pensando distraída y algún acento de ternura se le ha escapado como un hilo que no se encuentra con su aguja como si quisiera comprenderla cuando la veo igual que antes desperdiciando la avenida pero a esta altura qué otra cosa puedo hacer yo que divertirla con cuentos ciertos o inventados comprarle una tele nueva o alcanzarle su bastón.

Mario Benedetti

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Outras frases de Mario Benedetti

No te rindas No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo,
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No te rindas No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo, Aceptar tus sombras, Enterrar tus miedos, Liberar el lastre, Retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, Continuar el viaje, Perseguir tus sueños, Destrabar el tiempo, Correr los escombros, Y destapar el cielo. No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se esconda, Y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma Aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo Porque lo has querido y porque te quiero Porque existe el vino y el amor, es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo. Abrir las puertas, Quitar los cerrojos, Abandonar las murallas que te protegieron, Vivir la vida y aceptar el reto, Recuperar la risa, Ensayar un canto, Bajar la guardia y extender las manos Desplegar las alas E intentar de nuevo, Celebrar la vida y retomar los cielos. No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se ponga y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños Porque cada día es un comienzo nuevo, Porque esta es la hora y el mejor momento. Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Estados de ánimo Unas veces me siento como pobre colina
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Estados de ánimo Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas. Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano. A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas. Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.