Pular para o conteúdo

Frase de Gabriela Mistral

Él pasó con otra; yo le vi pasar. Siempre dulce el viento y el camino en paz. ¡Y estos ojos míseros le vieron pasar! Él va amando a otra por la tierra en flor. Ha abierto el espino; pasa una canción. ¡Y él va amando a otra por la tierra en flor! El besó a la otra a orillas del mar; resbaló en las olas la luna de azahar. ¡Y no untó mi sangre la extensión del mar! El irá con otra por la eternidad. Habrá cielos dulces. (Dios quiera callar.) ¡Y él irá con otra por la eternidad!

Gabriela Mistral

No pensador.ai desde

Fonte e informações de autoria

Pensador.com | Nota de autoria: Atribuição reproduzida do artigo do Pensador.com, sem verificação independente.

Abrir fonte original (abre em nova aba)

Outras frases de Gabriela Mistral

Ausencia Ver también 31 poemas tristes que tocan el alma y el corazón
Continuar lendo

Ausencia Ver también 31 poemas tristes que tocan el alma y el corazón 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 32 poemas famosos e imprescindibles de la literatura en español Se va de ti mi cuerpo gota a gota. Se va mi cara en un óleo sordo; se van mis manos en azogue suelto; se van mis pies en dos tiempos de polvo. ¡Se te va todo, se nos va todo! Se va mi voz, que te hacía campana cerrada a cuanto no somos nosotros. Se van mis gestos que se devanaban, en lanzaderas, debajo tus ojos. Y se te va la mirada que entrega, cuando te mira, el enebro y el olmo. Me voy de ti con tus mismos alientos: como humedad de tu cuerpo evaporo. Me voy de ti con vigilia y con sueño, y en tu recuerdo más fiel ya me borro. Y en tu memoria me vuelvo como esos que no nacieron ni en llanos ni en sotos. Sangre sería y me fuese en las palmas de tu labor, y en tu boca de mosto. Tu entraña fuese, y sería quemada en marchas tuyas que nunca más oigo, ¡y en tu pasión que retumba en la noche como demencia de mares solos! ¡Se nos va todo, se nos va todo!

Verano, verano rey, del abrazo incandescente, sé para los segadores
Continuar lendo

Verano, verano rey, del abrazo incandescente, sé para los segadores ¡dueño de hornos ! Más clemente. Abajados y doblados sobre sus pobres espigas, ya desfallecen. ¡Tú manda un viento de alas amigas ! Verano, la tierra abrasa : llama tu sol allá arriba ; llama tu granada abierta ; y el segador, llama viva. Las vidas están cansadas del producir abundoso y el río corre en huida de tu castigo ardoroso. Mayoral rojo, verano, el de los hornos ardientes, no te sorbas la frescura de las frutas y las fuentes... ¡Caporal! echa un pañuelo de nube y nube tendidas, sobre la vendimiadora, de cara y manos ardidas!