En lo dulce de tu canto el justo temor te avisa que en un amor no hay risa que no se alterne con llanto.
Frases de Sor Juana Inés de la Cruz
34 frases
Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras, lisonjero
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Si al imán de tus gracias, atractivo, sirve mi pecho de obediente acero, ¿para qué me enamoras, lisonjero si has de burlarme luego fugitivo?
Esta tarde, mi amor, cuando te hablaba como en tu rostro y tus acciones vía que con palabras no te persuadía
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Esta tarde, mi amor, cuando te hablaba como en tu rostro y tus acciones vía que con palabras no te persuadía que el corazón me vieses deseaba.
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis.
Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo
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Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía.
Y puesto que me ausento, por el último vale te prometo rendido mi amor y fe constante, siempre quererte, nunca olvidarte.
¿Cuándo llegará el día que pongas dulce fin a tanta pena?
Hablar me impiden mis ojos; y es que se anticipan ellos, viendo lo que he de decirte,
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Hablar me impiden mis ojos; y es que se anticipan ellos, viendo lo que he de decirte, a decírtelo primero.
Y aunque el desengaño toco, con la misma pena lucho de ver que padezco mucho
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Y aunque el desengaño toco, con la misma pena lucho de ver que padezco mucho padeciendo por tan poco.
Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar (que fuera en mí desmedida soberbia), sino sólo por ver si con estudiar ignoro menos. Así lo respondo y así lo siento.
En todo lo que no creo finjo a veces confïanza, por ver si saco esperanza
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En todo lo que no creo finjo a veces confïanza, por ver si saco esperanza de las fuerzas del deseo.
Yo no estimo tesoros ni riquezas y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas.
Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos.
Al trato de amor, hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata.
El que está triste censura al alegre de liviano y el que está alegre se burla
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El que está triste censura al alegre de liviano y el que está alegre se burla de ver al triste penando.
En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
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En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas; y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi pensamiento que no mi pensamiento en las riquezas. Y no estimo hermosura que, vencida, es despojo civil de las edades, ni riqueza me agrada fementida, teniendo por mejor, en mis verdades, consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades.
No estudio por saber más, sino por ignorar menos.
Y aunque es la virtud tan fuerte, temo que tal vez la venzan. Que es muy grande la costumbre y está la virtud muy tierna.
Constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante.
Sólo los celos ignoran fábricas de fingimientos, que como son locos, tienen propiedad de verdaderos.
Cuando mi error y tu vileza veo, contemplo, Silvio, de mi amor errado, cuán grave es la malicia del pecado, cuán violenta la fuerza de un deseo.
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?
No es saber, saber hacer discursos sutiles vanos; que el saber consiste sólo
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No es saber, saber hacer discursos sutiles vanos; que el saber consiste sólo en elegir lo más sano.
Pues no podrá la muerte de mañana quitarte lo que hubieres hoy gozado.