Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado.
Frases de San Francisco de Asís
41 frases
Hemos sido llamados a sanar heridas, a unir lo que se ha derrumbado y a traer a casa a los que se extraviaron.
Señor, hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio siembre yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde hay duda, fe; donde hay desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría.
La riqueza confunde la codicia y la avaricia con los cuidados de este mundo.
Donde hay paz y meditación, no hay ansiedad ni dudas.
La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos.
La naturaleza es el hogar de todas las criaturas de Dios, y debemos respetarlas y protegerlas.
¡Terrible es la muerte!, pero ¡cuán apetecible es también la vida del otro mundo, a la que Dios nos llama!
La tentación vencida es, en cierto modo, el anillo con el que el Señor predica.
Todo el bien que hagamos, hay que hacerlo por amor a Dios, y el mal que evitemos hay que evitarlo por amor de Dios.
Orar diariamente nos hace bondadosos.
La Eucaristía es el sacramento que nos une más íntimamente con Cristo.
Comienza por hacer lo que es necesario; después lo que es posible, y de repente, estarás haciendo lo imposible.
Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco.
Todas las cosas de la creación son hijos del Padre y hermanos del hombre… Dios quiere que ayudemos a los animales si necesitan ayuda. Cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida.
Al igual que algunos animales se alimentan de otros para subsistir Dios le dijo al hombre que podía tomar los animales que necesitara solo hasta encontrar una mejor solución, no para caprichosos vestidos o hacerlos sus esclavos o entretenimiento.
Donde hay caridad y sabiduría, no hay miedo ni ignorancia. Donde hay paciencia y humildad, no hay ira ni preocupación.
Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor.
Sus actos pueden ser el único sermón que algunas personas escuchan hoy en día.
Dios, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo, y sabiduría para entender la diferencia.
Ninguna otra cosa hemos de hacer sino ser solícitos en seguir la voluntad de Dios y en agradarle en todas las cosas.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar, ser comprendido, cuanto comprender, ser amado, cuanto amar.
El demonio se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios.
El hombre, al no poseer nada propio, pertenece a Dios.