La tranquilidad perfecta consiste en el buen orden de la mente, en tu propio reino.
Frases de Marco Aurelio
68 frases
No asociarse a sus lamentaciones, ni a sus estremecimientos.
Cuán ridículo y extraño es el hombre que se admira de cualquier cosa que acontece en la vida.
Morir no es otra cosa que cambiar de residencia.
Si una persona tiene sensibilidad e inteligencia suficientemente profunda para captar lo que sucede en el conjunto, casi nada le parecerá, incluso entre las cosas que acontecen por efectos secundarios, no comportar algun encanto singular.
La dulzura, cuando es sincera, es una fuerza invencible.
Perseguir lo imposible es propio de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer algunas necedades.
En general, el vicio no daña en nada al mundo.
Reflexiona sobre la belleza de la vida. Observa las estrellas y mírate a ti mismo corriendo con ellas.
Busca la felicidad en el presente, y no te preocupes por si durará o no.
Los hombres han nacido los unos para los otros. Instruyelos o sopórtalos.
El que vive en armonía consigo mismo vive en armonía con el Universo.
El que peca, peca contra sí mismo; el que comete una injusticia, contra sí la comete, y a sí mismo se daña.
Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja.
Porque deliran también, en medio de tantas ocupaciones, los que están cansados de vivir y no tienen blanco hacia el que dirijan todo impulso y, en suma, su imaginación.
Amar solo lo que pasa, lo que estaba destinado. No hay mayor armonía.
La pérdida no es más que cambio, y el cambio es el deleite de la naturaleza.
La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.
Es posible vivir en palacio sin tener necesidad de guardia personal, de vestidos suntuosos, de candelabros, de estatuas y otras cosas semejantes y de un lujo parecido.
Que no te arrastren los accidentes exteriores; procúrate tiempo libre para aprender algo bueno y cesa ya de girar como un trompo.
No actúes como si fueras a vivir diez mil años. La muerte te acecha. Mientras vivas, mientras esté en tu mano, sé bueno.
El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino escapar de formar parte de los insensatos.
No hacer nada al azar, ni tampoco sin un objetivo final.
Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde.