Te amo más allá de las palabras, más allá del tiempo y más allá de la distancia.
Frases de Julio Cortázar
26 frases
La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.
Me basta mirarte para saber que contigo me voy a empapar el alma.
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo.
¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.
Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.
Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?
Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos lo hará.
La familia es el abrazo eterno que sostiene nuestras palabras y emociones.
Incapaz de luchar contra tanto pasado, abrió los ojos y se enderezó.
Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
El futuro Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle,
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El futuro Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos de los subtes, ni en los libros prestados ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen y comeré las cosas que se comen y soñaré las cosas que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti.
En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan
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En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino. Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino. Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido. Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra.
No hay que tener miedo a los recuerdos. Vivimos de ellos, nos definen y nos hacen ser quienes somos.
Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.
Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.
Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Sólo nosotros sabemos estar distantemente juntos.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
No cualquiera se vuelve loco, esas cosas hay que merecerlas.