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Frases de Gloria Fuertes

22 frases

Aunque no nos muriéramos al morirnos Aunque no nos muriéramos al morirnos, le va bien a ese trance la palabra: Muerte.
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Aunque no nos muriéramos al morirnos Aunque no nos muriéramos al morirnos, le va bien a ese trance la palabra: Muerte. Muerte es que no nos miren los que amamos, muerte es quedarse solo, mudo y quieto y no poder gritar que sigues vivo.

Yo voy a una escuela muy particular. Cuando llueve se moja
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Yo voy a una escuela muy particular. Cuando llueve se moja como las demás. Yo voy a una escuela muy sensacional. Si se estudia, se aprende, como en las demás. Yo voy a una escuela, muy sensacional, Los maestros son guapos las maestras son más. Cada niño en su pecho va a hacer un palomar donde se encuentre a gusto el pichón de la Paz. Yo voy a una escuela muy sensacional.

Algo sucede Algo me pasa que en mi pecho existe. Vuelan hormigas y discurren peces.
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Algo sucede Algo me pasa que en mi pecho existe. Vuelan hormigas y discurren peces. Suena la sangre y el tambor convoca. Hay un incendio cerca de mi pulso. De nuevo el tigre lanza su mensaje. Tiene mi cama sed de otra figura. Vuelven las venas a cantar presagios. Torna el insomnio con sus mil disfraces. Lavo mis manos para hacerlas suyas, peino el cabello, río a las vecinas. Y cuanto miro se convierte en agua. ¡Esto es amor y lo demás miseria!

Los pájaros no tienen dientes Los pájaros no tienen dientes, con el pico se apañan.
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Los pájaros no tienen dientes Los pájaros no tienen dientes, con el pico se apañan. Los pájaros pescan peces sin red ni caña. Los pájaros, como los ángeles, tienen alas. Los pájaros son artistas cuando cantan. Los pájaros colorean el aire por la mañana. Por la noche son músicos dormidos En las ramas. Da pena ver a un pájaro en la jaula.

La risa ¡Bienvenida sea la risa que deja alegría por donde pisa!
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La risa ¡Bienvenida sea la risa que deja alegría por donde pisa! ¡Que venga la risa y su prima la sonrisa! Reír es como si como (alimenta más que el lomo). Hay que reír cada hora (lo receta servidora). ¡Ay qué risa, tía Felisa, se vuela la camisa! (La risa es muy buena para el pecho.) Quien va sonriendo, va mejor que en coche; quien ríe de día, duerme bien de noche.

Lo confieso Es triste, y porque es triste, lo confieso; aquí estoy yo y vengo voceando,
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Lo confieso Es triste, y porque es triste, lo confieso; aquí estoy yo y vengo voceando, buceando, mejor, en la niebla; ahorcándome la voz entre los álamos. Ganándome el sudor con este pan, ganándome la vida con las manos, ganándome el dolor con el placer, ganándome la envidia con el salmo. Ganándome la muerte con la vida, voy consiguiendo todo sin el llanto, que soy la mujer fuerte que se viste y medita mirando el calendario. Es triste, y porque es triste, lo confieso, cuesta mucho vencerse, sin embargo, intenta dar un beso al enemigo verás que sale luz de tu costado.

Y no sé por qué Estoy triste... y no sé por qué; he bebido amor, y aún tengo sed.
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Y no sé por qué Estoy triste... y no sé por qué; he bebido amor, y aún tengo sed. Estoy sola... y no sé por qué quisiera saberlo, mas no lo diré... Estoy sola y no sé por qué, quisiera besar, y no sé a quién. Estoy enamorada... y no sé de qué. Quisiera saberlo... y no puede ser. Estoy triste y sola... y no sé por qué.

—Tío Pío, en el cole me han pedido que escriba una poesía
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—Tío Pío, en el cole me han pedido que escriba una poesía a la prima Primavera. ¿Tú quieres que te la lea, y me dices lo que opinas? —Sí, sobrina. Se oye un pío, pío, junto a la orilla del río. ¡Oh!, cosa maravillosa, los árboles tienen hojas, las mariposas tienen ojos, las ristras tiene ajos. Junto a la orilla del río todo es belleza y sonrío, se oye un pío, pío, pío. La Primavera ha venido y yo la he reconocido, por el pío, pío, pío. —¿Qué te ha parecido, tío? —Demasiado pío, pío.

Algo Sucede Algo me pasa que en mi pecho existe. Vuelan hormigas y discurren peces.
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Algo Sucede Algo me pasa que en mi pecho existe. Vuelan hormigas y discurren peces. Suena la sangre y el tambor convoca. Hay un incendio cerca de mi pulso. De nuevo el tigre lanza su mensaje. Tiene mi cama sed de otra figura. Vuelven las venas a cantar presagios. Torna el insomnio con sus mil disfraces. Lavo mis manos para hacerlas suyas, peino el cabello, río a las vecinas. Y cuanto miro se convierte en agua. ¡Esto es amor y lo demás miseria!

Pienso mesa y digo silla Pienso mesa y digo silla, compro pan y me lo dejo,
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Pienso mesa y digo silla Pienso mesa y digo silla, compro pan y me lo dejo, lo que aprendo se me olvida, Lo que pasa es que te quiero. La trilla lo dice todo; y el mendigo en el alero, el pez vuela por la sala el toro sopla en el ruedo. Entre Santander y Asturias pasa un río, pasa un ciervo, pasa un rebaño de santas, pasa un peso. Entre mi sangre y el llanto hay un puente muy pequeño, y por él no pasa nada, lo que pasa es que te quiero.

El camello se pinchó con un cardo en el camino y el mecánico Melchor
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El camello se pinchó con un cardo en el camino y el mecánico Melchor le dio vino. Baltasar fue a repostar más allá del quinto pino e intranquilo el gran Melchor consultaba su «Longinos». —¡No llegamos, no llegamos y el Santo Parto ha venido! —Son las doce y tres minutos y tres reyes se han perdido. El camello cojeando más medio muerto que vivo va espeluchando su felpa entre los troncos de olivos. Acercándose a Gaspar, Melchor le dijo al oído: —Vaya birria de camello que en Oriente te han vendido. A la entrada de Belén al camello le dio hipo. ¡Ay, qué tristeza tan grande en su belfo y en su tipo! Se iba cayendo la mirra a lo largo del camino; Baltasar lleva los cofres, Melchor empujaba al bicho. Y a las tantas ya del alba —ya cantaban pajarillos— los tres reyes se quedaron boquiabiertos e indecisos, oyendo hablar como a un Hombre a un Niño recién nacido. —No quiero oro ni incienso ni esos tesoros tan fríos, quiero al camello, le quiero. Le quiero —repitió el Niño. A pie vuelven los tres reyes cabizbajos y afligidos. Mientras el camello echado le hace cosquillas al Niño.