Todo cambia y nada permanece. Y no habría belleza, ni danza, ni movimiento si las estaciones no alborotaran los colores y el follaje de los árboles no se desprendiera amarillo en el atardecer.
Frases de Gioconda Belli
10 frases
Amarte es la costumbre más bonita que tengo.
Aquí estoy, desnuda, sobre las sábanas solitarias de esta cama donde te deseo.
Y Dios me hizo mujer Y Dios me hizo mujer, de pelo largo,
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Y Dios me hizo mujer Y Dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo.
Si no me veo a mí misma en lo que hago, si no veo mi lucha, no tiene sentido.
Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero.
La solidaridad es la ternura de los pueblos.
Esperándolo (fragmento) Por la mañana me alzo como gacela
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Esperándolo (fragmento) Por la mañana me alzo como gacela gozosa entre el monte esperándote.
Abandonados Tocamos la noche con las manos escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
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Abandonados Tocamos la noche con las manos escurriéndonos la oscuridad entre los dedos, sobándola como la piel de una oveja negra. Nos hemos abandonado al desamor, al desgano de vivir colectando horas en el vacío, en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir, intrascendentes, sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad. Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad, sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas, el hueco de un sacabocados en el pecho, el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha. ¿Cómo volver a recapturar el tiempo? ¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia, hacerlo retroceder acobardado por nuestra inquebrantable decisión? Pero... quién sabe si podremos recapturar el momento que perdimos. Nadie puede predecir el pasado cuando ya quizás no somos los mismos, cuando ya quizás hemos olvidado el nombre de la calle donde alguna vez pudimos encontrarnos.
La libertad no se regala, se conquista con valentía y determinación.