Para nada me asusta el peligro, pero si la consecuencia ultima: el terror.
Frases de Edgar Allan Poe
64 frases
Tengo una gran fe en los tontos; autoconfianza le llaman mis amigos.
Lo he grabado dentro de las colinas, y mi venganza, sobre el polvo dentro de la roca.
Los límites que dividen la vida de la muerte son, en el mejor de los casos, sombríos y vagos.
Un sueño dentro de un sueño ¡Recibe este beso en la frente! y al alejarme ahora de ti,
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Un sueño dentro de un sueño ¡Recibe este beso en la frente! y al alejarme ahora de ti, déjame así confesar que no estás equivocada si juzgas que han sido un sueño mis días; mas si ha huido la esperanza en una noche, o en un día, en una visión, o sin ella, ¿se habrá ido por eso menos? Cuanto vemos o nos parece ver no es más que un sueño dentro de otro sueño. Me hallo en medio del rugido de una costa que las olas baten y tengo en mi mano granos de la dorada arena... ¡pocos!, mas ¡cómo se escurren al abismo entre mis dedos mientras lloro… mientras lloro! ¡Oh, Dios! ¿No puedo aferrarlos con un apretón más firme?, ¿no puedo salvar tan solo uno de la despiadada ola? ¿Cuanto vemos o nos parece ver no es más que un sueño dentro de otro sueño?
Al río ¡Bello río! en tu clara y brillante onda de cristal, agua vagabunda, eres un emblema del
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Al río ¡Bello río! en tu clara y brillante onda de cristal, agua vagabunda, eres un emblema del esplendor de la belleza, un emblema del corazón que no se esconde ahora, un emblema de la alegre fantasía de arte en casa de la hija del viejo Alberto. Pero mientras ella mira en tu corriente,—que resplandece y tiembla, ¿por qué el más hermoso de todos ríos recuerda a uno de sus adoradores? Es porque en su corazón como en tu onda, su imagen está profundamente grabada; en su corazón que tiembla bajo el brillo de sus ojos que buscan el alma!
¿Deseas que te amen? ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
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¿Deseas que te amen? ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Solo aquello que eres has de ser y aquello que no eres, no. Así, en el mundo, tu modo sutil, tu gracia, tu bellísimo ser, serán objeto de elogio sin fin y el amor… un sencillo deber.
Un sueño ¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso
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Un sueño ¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un sueño mis días; ¿Pero es acaso menos grave que la esperanza se acabe de noche o a pleno sol, con o sin una visión? Hasta nuestro último empeño es solo un sueño dentro de un sueño. Frente a la mar rugiente que castiga esta rompiente tengo en la palma apretada granos de arena dorada. ¡Son pocos! Y en un momento se me escurren y yo siento surgir en mí este lamento: ¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo retenerlos en mis dedos? ¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera salvar uno de la marea! ¿Hasta nuestro último empeño es solo un sueño dentro de un sueño.
Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio.
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Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio. Para el alma nutrida de pesares, para el transido corazón, acaso.
Todas las religiones, amigo mío, están simplemente hechas de fraude, miedo, codicia, imaginación y poesía.
En el amor, encontrar la felicidad de alguien es nuestra mayor recompensa.
A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.
Yo no sufro de locura. La disfruto a cada minuto.
Solo Ver también 57 poemas cortos para descubrir la belleza de la poesía
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Solo Ver también 57 poemas cortos para descubrir la belleza de la poesía 16 poemas de la vida para entender el amor, el dolor y la existencia 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 24 poemas de Pablo Neruda imprescindibles en la literatura universal Desde el tiempo de mi niñez, no he sido como otros eran, no he visto como otros veían, no pude sacar mis pasiones desde una común primavera. De la misma fuente no he tomado mi pena; no se despertaría mi corazón a la alegría con el mismo tono; y todo lo que quise, lo quise solo. Entonces -en mi niñez- en el amanecer de una muy tempestuosa vida, se sacó desde cada profundidad de lo bueno y lo malo el misterio que todavía me ata: desde el torrente o la fuente, desde el rojo peñasco de la montaña, desde el sol que alrededor de mí giraba en su otoño teñido de oro, desde el rayo en el cielo que pasaba junto a mí volando, desde el trueno y la tormenta, y la nube que tomó la forma (cuando el resto del cielo era azul) de un demonio ante mi vista.
¿Deseas que te amen? ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, El rumbo de tu corazón.
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¿Deseas que te amen? ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, El rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres has de ser y aquello que no eres, no. Así, en el mundo, tu modo sutil, tu gracia, tu bellísimo ser, serán objeto de elogio sin fin y el amor... un sencillo deber.
No soporto la idea de que el universo tenga que destruirse cada vez que te marches.
La infancia conoce el corazón humano.
Amigos que por siempre... Amigos que por siempre nos dejaron,
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Amigos que por siempre... Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio! Para el alma nutrida de pesares, para el transido corazón, acaso.
La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia.
A mi madre Porque siento que en los cielos, los ángeles susurrándose entre sí
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A mi madre Porque siento que en los cielos, los ángeles susurrándose entre sí no encuentran entre sus ardientes palabras de amor ninguna tan devota como la de “madre”. Largo tiempo con ese querido nombre te he llamado a ti que eres más que una madre para mí porque llenas el corazón de mi corazón, donde la muerte te colocó cuando dejó libre el espíritu de mi amada Virginia. Mi madre, mi propia madre, muerta temprano fue solo mi madre; pero tú eres la madre de la mujer que tanto amé y así eres más querida que la madre que conocí por esa eternidad con que a mi esposa la idolatró mi alma más que a su propia alma.
Siento que arriba en los cielos, los ángeles que susurran entre sí no logran encontrar entre sus ardientes palabras de amor ninguna tan devota como ‘madre’.
No tengo fe en la perfección humana. El hombre es ahora más activo, no más feliz, ni más inteligente, de lo que lo fuera hace 6000 años.
Cierto, nervioso, muy, muy terriblemente nervioso, lo estuve y lo estoy.
From childhood's hour I have not been. As others were, I have not seen. As others saw, I could not awaken. My heart to joy at the same tone. And all I loved, I loved alone