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Frase de Edgar Allan Poe

Solo Ver también 57 poemas cortos para descubrir la belleza de la poesía 16 poemas de la vida para entender el amor, el dolor y la existencia 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 24 poemas de Pablo Neruda imprescindibles en la literatura universal Desde el tiempo de mi niñez, no he sido como otros eran, no he visto como otros veían, no pude sacar mis pasiones desde una común primavera. De la misma fuente no he tomado mi pena; no se despertaría mi corazón a la alegría con el mismo tono; y todo lo que quise, lo quise solo. Entonces -en mi niñez- en el amanecer de una muy tempestuosa vida, se sacó desde cada profundidad de lo bueno y lo malo el misterio que todavía me ata: desde el torrente o la fuente, desde el rojo peñasco de la montaña, desde el sol que alrededor de mí giraba en su otoño teñido de oro, desde el rayo en el cielo que pasaba junto a mí volando, desde el trueno y la tormenta, y la nube que tomó la forma (cuando el resto del cielo era azul) de un demonio ante mi vista.

Edgar Allan Poe

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Para nada me asusta el peligro, pero si la consecuencia ultima: el terror.
Al río ¡Bello río! en tu clara y brillante onda de cristal, agua vagabunda, eres un emblema del
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Al río ¡Bello río! en tu clara y brillante onda de cristal, agua vagabunda, eres un emblema del esplendor de la belleza, un emblema del corazón que no se esconde ahora, un emblema de la alegre fantasía de arte en casa de la hija del viejo Alberto. Pero mientras ella mira en tu corriente,—que resplandece y tiembla, ¿por qué el más hermoso de todos ríos recuerda a uno de sus adoradores? Es porque en su corazón como en tu onda, su imagen está profundamente grabada; en su corazón que tiembla bajo el brillo de sus ojos que buscan el alma!

Un sueño dentro de un sueño ¡Recibe este beso en la frente! y al alejarme ahora de ti,
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Un sueño dentro de un sueño ¡Recibe este beso en la frente! y al alejarme ahora de ti, déjame así confesar que no estás equivocada si juzgas que han sido un sueño mis días; mas si ha huido la esperanza en una noche, o en un día, en una visión, o sin ella, ¿se habrá ido por eso menos? Cuanto vemos o nos parece ver no es más que un sueño dentro de otro sueño. Me hallo en medio del rugido de una costa que las olas baten y tengo en mi mano granos de la dorada arena... ¡pocos!, mas ¡cómo se escurren al abismo entre mis dedos mientras lloro… mientras lloro! ¡Oh, Dios! ¿No puedo aferrarlos con un apretón más firme?, ¿no puedo salvar tan solo uno de la despiadada ola? ¿Cuanto vemos o nos parece ver no es más que un sueño dentro de otro sueño?