Pular para o conteúdo

Frases de Amado Nervo

22 frases

Niñito ven Niñito, ven; puras y bellas van las estrellas a salir.
Continuar lendo

Niñito ven Niñito, ven; puras y bellas van las estrellas a salir. Y cuando salen las estrellas, ¡los niños buenos, a dormir! Niñito, ven; tras de la loma la blanca luna va a asomar; cuando la blanca luna asoma, ¡los niños buenos, a soñar! Niñito, ven; ya los ganados entran mugiendo en el corral. Cierra tus ojos fatigados en el regazo maternal. Niñito, ven; sueña en las rosas que el viento agita en su vaivén; sueña en las blancas mariposas... ¡Niñito, ven! ¡Niñito, ven!

Madrigal Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
Continuar lendo

Madrigal Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro eficaz, yo me salvaría.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Continuar lendo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amor filial Yo adoro a mi madre querida, yo adoro a mi padre también;
Continuar lendo

Amor filial Yo adoro a mi madre querida, yo adoro a mi padre también; ninguno me quiere en la vida como ellos me saben querer. Si duermo, ellos velan mi sueño; si lloro, están tristes los dos; si río, su rostro es risueño; mi risa es para ellos el sol. Me enseñan los dos con inmensa ternura a ser bueno y feliz. Mi padre por mi lucha y piensa, mi madre ora siempre por mi.

En paz Ver también 16 poemas de la vida para entender el amor, el dolor y la existencia
Continuar lendo

En paz Ver también 16 poemas de la vida para entender el amor, el dolor y la existencia 31 poemas tristes que tocan el alma y el corazón 32 poemas famosos e imprescindibles de la literatura en español 57 poemas cortos para descubrir la belleza de la poesía Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Perdóname, Ideal, para que pueda irme en paz al venir mi última hora... Es tan dulce el perdón: ¡prerrogativa
Continuar lendo

Perdóname, Ideal, para que pueda irme en paz al venir mi última hora... Es tan dulce el perdón: ¡prerrogativa de los Dioses! Perdóname, Inmortal: «El que todo lo sabe lo perdona todo», y hoy, Ideal, todo lo sabes con la sabiduría de la muerte. Que tu perdón en mi alma se derrame como un rayo de luna en el silencio de una mística noche... Que caiga como pétalos de lirio sobre el hondo cansancio de mi vida. Perdóname, Ideal, para que pueda morir en paz.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida… Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida,
Continuar lendo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida… Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales coseché siempre rosas. Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas… Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

¡Oh, muerte! Muerte, ¡cómo te he deseado!, ¡con qué fervores te he invocado!,
Continuar lendo

¡Oh, muerte! Muerte, ¡cómo te he deseado!, ¡con qué fervores te he invocado!, ¡con qué anhelares he pedido a tu boca su beso helado! ¡Pero tú, ingrata, no has oído! ¡Vendrás, quizá, con paso quedo cuando de partir tenga miedo, cuando la tarde me sonría y algún ángel, con rostro ledo, serene mi melancolía! Vendrás, quizá, cuando la vida me muestre una veta escondida y encienda para mí una estrella. ¡Qué importa! Llega, ¡oh Prometida! ¡Siempre has de ser la bien venida, pues que me juntarás con Ella!

Amor de madre Yo adoro a mi madre querida, yo adoro a mi padre también,
Continuar lendo

Amor de madre Yo adoro a mi madre querida, yo adoro a mi padre también, ninguno me quiere en la vida, como ellos me sabe querer. Si duermo; ellos velan mi sueño; si lloro, están tristes los dos; si río su rostro es risueño; mi risa es para ellos el sol. Me enseñan los dos con inmensa ternura a ser humano y feliz. Mi padre para mi lucha y piensa, mi madre ora siempre por mí. Yo adoro a mi madre querida, yo adoro a mi padre también; ninguno me quiere en la vida como ellos me saben querer.

El primer beso Ver también 26 poemas de amor para dedicar con el corazón
Continuar lendo

El primer beso Ver también 26 poemas de amor para dedicar con el corazón 57 poemas cortos para descubrir la belleza de la poesía 18 poemas latinoamericanos de autores imprescindibles Yo ya me despedía.... y palpitante cerca mi labio de tus labios rojos, «Hasta mañana», susurraste; yo te miré a los ojos un instante y tú cerraste sin pensar los ojos y te di el primer beso: alcé la frente iluminado por mi dicha cierta. Salí a la calle alborozadamente mientras tu te asomabas a la puerta mirándome encendida y sonriente. Volví la cara en dulce arrobamiento, y sin dejarte de mirar siquiera, salté a un tranvía en raudo movimiento; y me quedé mirándote un momento y sonriendo con el alma entera, y aún más te sonreí... Y en el tranvía a un ansioso, sarcástico y curioso, que nos miró a los dos con ironía, le dije poniéndome dichoso: -«Perdóneme, Señor esta alegría».