Frase de Floridor Pérez
Años después A quién llamar en la casa vacía. Sólo a las puertas doy la mano. Ellas dan la manilla y se abren par en par. Una silla me dice tome asiento. La mesa puesta espera los amigos que nunca regresaron. Tanto tiempo hace que la escalera va y viene por sus peldaños, que ya no recuerda si está allí para subir o bajar. O para que ruede hasta nosotros el eco de los pasos de la infancia.
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