Frase de Emily Dickinson
Por fin llegará el verano. Señoras con sombrillas, señores que pasean con bastones y niñas con muñeca colorearán el pálido paisaje como si fueran un ramillete brillante. Tras espesuras de blanco intenso yace hoy el pueblo. Las lilas se balancearán con su carga púrpura, inclinadas por los muchos años. Las abejas no desdeñarán la canción que zumbaron sus antepasados. La rosa silvestre que se abre en el pantano y el aster de la colina despliegan sus eternas formas. Y las firmes gencianas se agitan. Hasta que el verano guarde su milagro, como las mujeres guardan su vestido o como los sacerdotes recogen los ornamentos una vez que el Sacramento ha concluido.
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