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Frase de Sylvia Plath

Sí, hay alegría, plenitud y compañía, pero la soledad del alma en su atroz autoconciencia es horrible y abrumadora.

Sylvia Plath

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Outras frases de Sylvia Plath

¡Cómo deseó el invierno! Austeramente, en orden minucioso de blanco y negro, de hielo y roca, todo deslindado, de corazón a fría disciplina sometió, exacto cual copo de nieve.
Espejo Soy de plata y exacto. Sin prejuicios. Y cuanto veo trago sin tardanza
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Espejo Soy de plata y exacto. Sin prejuicios. Y cuanto veo trago sin tardanza tal y como es, intacto de amor u odio. No soy cruel, solamente veraz: ojo cuadrangular de un diosecillo. En la pared opuesta paso el tiempo meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro que es parte de mi corazón. Pero se mueve. Rostros y oscuridad nos separan sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese sobre mí una mujer, busca mi alcance. Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas de la luna. Su espalda veo, fielmente la reflejo. Ella me paga con lágrimas y ademanes. Le importa. Ella va y viene. Su rostro con la noche sustituye las mañanas. Me ahogó niña y vieja.