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Frase de Antonio Machado

Sonaba el reloj la una Sonaba el reloj la una dentro de mi cuarto. Era triste la noche. La luna, reluciente calavera, ya del cenit declinando, iba del ciprés del huerto fríamente iluminando el alto ramaje yerto. Por la entreabierta ventana llegaban a mis oídos metálicos alaridos de una música lejana. Una música tristona, una mazurca olvidada, entre inocente y burlona, mal tañida y mal soplada. Y yo sentí el estupor del alma cuando bosteza el corazón, la cabeza, y... morirse es lo mejor.

Antonio Machado

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Los sueños El hada más hermosa ha sonreído al ver la lumbre de una estrella pálida, que en hilo suave, blanco y silencioso se enrosca al huso de su rubia hermana. Y vuelve a sonreír porque en su rueca el hilo de los campos se enmaraña. Tras la tenue cortina de la alcoba está el jardín envuelto en luz dorada. La cuna, casi en sombra. El niño duerme. Dos hadas laboriosas lo acompañan, hilando de los sueños los sutiles copos en ruecas de marfil y plata.

La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba
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La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil… Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor —recordé—, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar… ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!