Las palabras están llenas de falsedad o de arte, la mirada es el lenguaje del corazón.
Frases de William Shakespeare
109 frases
El amor cuando es amor no se marchita y hasta el fin de los siglos aumentará. Pero si lo que digo está mal
Continuar lendo
El amor cuando es amor no se marchita y hasta el fin de los siglos aumentará. Pero si lo que digo está mal y mi error está probado entonces nunca habré escrito o nadie habrá amado nunca.
La gratitud es el único tesoro de los humildes.
Duda de la luz de las estrellas, de que el sol calienta, Duda incluso de la verdad,
Continuar lendo
Duda de la luz de las estrellas, de que el sol calienta, Duda incluso de la verdad, Pero confía en mi amor.
¿Si nos injurian, no debemos vengarnos?
No está en las estrellas mantener nuestro destino sino en nosotros mismos.
De lo que tengo miedo es de tu miedo.
El amor de los jóvenes en verdad no está en su corazón, sino más bien en sus ojos.
Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
Los cobardes mueren miles de veces antes de su muerte; los valientes experimentan la muerte una sola vez.
Aprendí que debemos estar agradecidos con Dios por no darnos todo lo que le pedimos.
Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.
Aunque seas casto como el hielo y puro como la nieve, no por ello escaparás de la calumnia.
Llorar es hacer menos profunda la pena.
Cuando llegan las penas, no llegan como espías solitarios, sino en batallones.
Sopla, sopla, viento de invierno, no eres tan cruel como la ingratitud del hombre.
No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer todo así.
Cuando te vi me enamoré y tú sonreíste porque lo sabías.
Ser o no ser: esa es la cuestión.
La lealtad tiene un corazón tranquilo.
Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.
El contrato de verano tiene una fecha demasiado corta.
Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.
El amor no mira con los ojos, sino con el espíritu: por eso pintan ciego al alado Cupido.