En el inconsciente, nada puede encerrarse, nada es pasado ni olvidado.
Frases de Sigmund Freud
49 frases
Si entendiéramos completamente las razones del comportamiento de otras personas, todo tendría sentido.
Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.
En todo ser humano hay deseos que no querría comunicar a otros, y deseos que no quiere confesarse a sí mismo.
Deben pasar muchas más cosas en tu mente que las que llegan a tu conciencia.
Vuelve los ojos hacia dentro, contempla tus propias profundidades, aprende primero a conocerte.
Si aspiras a encontrarte a ti mismo, no te mires al espejo, porque allí encontrarás solamente una sombra, un extraño.
El narcisismo de las pequeñas diferencias, es la obsesión por diferenciarse de aquello que resulta más familiar y parecido.
Hay que amar para no enfermar.
Las amenazas a nuestra autoestima o la idea que nos hacemos de nosotros mismos, causan con frecuencia mucha más ansiedad que las amenazas a nuestra integridad física.
Setenta años me han enseñado a aceptar la vida con serena humildad.
El amor en sí mismo es un intento de cambiar un pedazo de un mundo que nos es desagradable en uno que es agradable.
La interpretación de los sueños y la hipnosis, son el camino real al conocimiento de las actividades inconscientes de la mente.
Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad.
Qué penoso contraste entre la deslumbrante inteligencia del niño y las apagadas facultades mentales del adulto medio.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
La humanidad progresa. Hoy solamente quema mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mi.
Estamos hechos de carne, pero tenemos que vivir como si fuéramos de hierro.
Flowers are restful to look at. They have neither emotions nor conflicts.
I cannot think of any need in childhood as strong as the need for a father's protection.
Time spent with cats is never wasted.
Love and work, work and love… that’s all there is.
The only person with whom you have to compare yourself is you in the past.
In the small matters trust the mind, in the large ones the heart.