Dios proporciona el viento, el hombre debe izar la vela.
Frases de San Agustín
44 frases
Gran miseria es, en efecto, el hombre soberbio, pero más grande misericordia es un Dios humilde.
Ser dichoso es no padecer necesidad, ser sabio. Y si me preguntáis qué es la sabiduría, os diré que es la moderación del ánimo, por la que conserva un equilibrio, sin derramarse demasiado ni encogerse más de lo que pide la plenitud.
La virtud es el arte de vivir bien y con rectitud.
El que es celoso no está enamorado.
Alienta mi esperanza el deseo de servir a los demás sin ambición de un nombre vano o por fútil ostentación.
La paciencia es la compañera de la sabiduría.
La fe no es objeto del cuerpo reverente, sino del alma creyente.
Con el amor al prójimo, el pobre es rico; sin el amor al prójimo, el rico es pobre.
Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
Nosotros hablamos, pero es Dios quien enseña.
Una vez al año es lícito hacer locuras.
Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.
¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.
No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
La virtud del alma que se llama paciencia es un don de Dios tan grande, que Él mismo, que nos la otorga, pone de relieve la suya, cuando aguarda a los malos hasta que se corrijan.
Nada se opone más a la caridad que la envidia, y la madre de la envidia es la soberbia.
El hombre se desconoce a sí mismo.
Hay algo en la humildad que exalta extrañamente el corazón.
El mundo es un libro y aquellos que no viajan leen solo una página.
La duda no es más que otro elemento de la fe.
El alma desordenada lleva en su culpa la pena.
Dios siempre está tratando de darnos cosas buenas, pero nuestras manos están demasiado ocupadas para recibirlas.
Nuestros corazones han sido hechos para ti, oh Dios, y nunca descansarán hasta que descansen en ti.